Sobre mí



Arturo J. González Suárez
Castellón (Spain), 1955


Foto: Miguel Chamorro
Mi relación con la fotografía tiene mucho que ver con mi carácter, impulsivo y variable, casi pasional. Empecé en 1971, cuando mi padre me regaló una Olympus 35 SP, la "Leica de los pobres", una rangefinder que abría las puertas a los automatismos en la exposición. Fueron los tiempos de primera juventud, del B&N consumido en latas de 30 m. de TriX y horas de laboratorio. No llegué muy lejos siendo autodidacta, pero me divertí mucho pese a la envidia que me daba mi amigo Pepe y su Nikkormat y que marcaría mi futura predilección por el material de Nikon.

Mi matrimonio en 1981 y los tres niños que vinieron detrás me convirtieron en un fotógrafo "dominguero" y poco prolífico, aunque la fiel Olympus seguía prestando incondicionales servicios.

El 2001 inició una nueva época. El aumento del tiempo libre y mi otra pasión, los viajes, propiciaron que saciara una ambición muy antigua y compré la Nikon F80, ¡Qué alivio! ¡Superado mi trauma juvenil!. Fotos de viajes y una creciente revitalización de mi curiosidad fotográfica. Ella me llevó al mundo digital y en un rapto de inicial locura me compré una Olympus C5050Z que abrió las puertas a lo que ahora se ha convertido en una pasión.

Lo digital, que implica fotos y más fotos sin pensar en el coste y el uso intensivo de Internet, está revolucionando el mundo de la fotografía y lo hizo, y hace, con el mío propio. Horas de lectura, miles de fotos vistas y miles de fotos hechas. Un paraíso.

Descubrí un foro americano que me dirigió al principio, especialmente con la técnica y el material. Vinieron la Fuji S2Pro y la Nikon D70 y un buen número de objetivos que mayoritariamente he comprado de segunda mano a través de Internet. La explosión vino de la mano de los foros de OjoDigital que revolucionaron mi vida y no sólo la fotográfica. Las quedadas, nuevos amigos, y el paso a la página principal. Grandes Experiencias.

En la actualidad dispongo de todas las cámaras anteriores y la Nikon D2x, así como una considerable colección de ópticas Nikkor y muchos accesorios que me sigue divirtiendo conseguir por Internet, aunque ya lo hago con poca frecuencia.

Hoy mi vida gira, prácticamente, en torno a esta afición y a un puñado de amigos con los que la comparto. En mi casa lo ven con simpatía y hasta hacen sus pinitos. Yo se lo agradezco mucho.

Prefiero los reportajes a la foto solitaria, me es más fácil contar algo con varias fotos que sólo con una y por eso la mayoría de las galerías que se pueden visitar aquí son monotemáticas. Ya no me atrae experimentar, me da lo mismo el equipo que utilizo y no me preocupa la producción fotográfica. Voy acumulando algunas ideas y cuando la vida me da la oportunidad de añadir alguna foto a esas series imaginadas las hago y listo.

Hace más de un año que he vuelto a la fotografía química en la toma que luego digitalizo con un escaner. He perdido conscientemente mucha calidad técnica pero he ganado en concentración y mirada. También en calma. He dejado prácticamente de ocupar mi tiempo en el procesado por ordenador, tiempo que empleo en ver fotos por todos los medios a mi alcance: Internet, exposiciones, libros.